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branding para pymes

Si crees que eres muy pequeño para hacer la diferencia es que no has pasado la noche con un mosquito

Este proverbio árabe me ha hecho pensar en todos aquellos que trabajamos en una PYME y en todos los negocios de autónomos. ¿De verdad crees que eres un negocio muy pequeño para construir una marca fuerte y competitiva que marque la diferencia en tu sector y entorno?

El branding es la disciplina que te ayuda a buscar el elemento diferenciador de tu negocio, alinearlo con su audiencia y generar así una ventaja competitiva en su sector. Dicho así puede sonar complejo y apto sólo para grandes compañías. Pero en realidad no es así, el branding es puro sentido común y sólo hay que escalar la estrategia y los recursos al tamaño del negocio. No hablo de que vayas a ser tan conocido como Nike o Coca-Cola, hablo de que si tienes una panadería, sea la favorita de tu barrio y alrededores o si tu negocio es una PYME del sector industrial que consigas hacerte un hueco cómodo en tu mercado.

La clave para lograr resultados es adaptar la metodología a las características del negocio. No se trata de copiar a los grandes sino de hacer lo que a ti te puede ir bien. Vamos a ver algunos aspectos a tener en cuenta.

1. ¿Dónde?

Gracias a la red hoy podemos llegar a todas partes. Pero es importante que delimites tu área de actuación. Decide si vas a vender al público de tu barrio, tu ciudad, tu provincia,… Una vez decidido esto busca a tu competencia y obsérvalos.

2. ¿Para quién?

Coge papel y lápiz y piensa en quién es tu público. No sirve algo del tipo público general entre 35 – 60 años. En un mercado saturado como el de hoy en día y con un público superinformado debemos ser más exigentes a la hora de definir el público. Piensa en cualidades concretas, piensa en qué le preocupa, qué puedes ofrecerle tú, que le falta, para que sienta identificado contigo. Cuanto mejor le conozcas mejor sabrás cuáles son sus necesidades, que puedes ofrecerle tú y en qué mejorar.

3. Competencia

Si no conoces a tu competencia no sabes a lo que te enfrentas, pero es tu enemigo. En realidad es una rica fuente de información, fíjate en que hace mal para no repetir y sobre todo en qué hace bien. Mira también si hay algún aspecto que deje desatendido y que tú puedas aprovechar.

4. Tu valor diferencial: mira hacia dentro

Ya has analizado el contexto en el que te mueves. Ahora piensa qué tiene de diferente tu negocio o empresa, tu punto fuerte. Ese “nosequé” que todos tenemos que nos da un carácter especial.
Si eres una empresa de tecnología que vende sólo a profesionales quizás tu valor diferencial sea que tus productos tienen un diseño que facilita su instalación y utilización, si eres una tienda de ropa quizás tu asesoramiento sea muy útil para tus clientes.

5. ¿Cuál es la personalidad de tu marca?

Con todos los datos que has ido extrayendo hasta ahora construye la personalidad de tu marca. Piensa en ella como si fuera una persona y dótala de carácter. Piensa si eres tradicional, simpática, cercana, experta, alegre … Piensa con que adjetivos se definirían tus acciones y tus relaciones.

6. ¿Por qué vas a ser importante para tu consumidor?

Volvamos al ejemplo de la empresa de tecnología. El beneficio que obtiene quien compra es que instala productos de fácil utilización, pero detrás de este beneficio pragmático hay otro de carácter más emocional: la tranquilidad de saber que ahorra tiempo de instalación y evita estrés de asistencia al cliente.

7. Identidad de la marca

Ya sabes cuál es tu personalidad, tu valor diferencial y por qué eres importante para tu consumidor. Datos fundamentales para que tu marca “cobre vida”. Utilizar las formas, los colores, los símbolos, el tono de los textos que escribas, del trato a tu público, para que esa personalidad que tú tienes clara llegue también a tu público objetivo.

8. Activarla en los puntos de contacto

¡Casi hemos terminado! No sirve de nada todo el esfuerzo anterior si lo guardas en un cajón. Vuelca todo lo que has construido hasta ahora en cada punto de contacto con tu público. Otro ejemplo, piensa que diriges un bufete de abogados; todos los elementos de comunicación que utilizas (papelería, emails, presentaciones …), como atiendes el teléfono, tus oficinas, la actitud del equipo. TODO ha de ser COHERENTE con la personalidad de la marca y la propuesta de valor definida.

En realidad, el branding es una disciplina que se construye paso a paso con altas dosis de sentido común y coherencia.

¿Quieres ser como el mosquito del proverbio árabe; pequeño pero poderoso?

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