Muchas veces se asocia la identidad de un negocio a lo que parece, lo que se percibe desde el exterior. Y sí, es cierto, somos lo que la mente de nuestros clientes percibe de nosotros. Pero, lo que ven de nosotros debe corresponder con cómo somos.

De lo contrario, nuestros argumentos de venta, todo lo que contemos se desvanecerá en cuanto alguien nos contrate o nos compre, cuando nos conozcan un poco más. O por el contrario, si lo que se percibe es inferior a nuestro potencial nos costará mucho esfuerzo dirigir nuestro negocio en la dirección deseada.

Por eso, el primer paso es identificar aquello que nos define, que nos hace diferentes, lo que conforma nuestra forma de ser y de hacer. Este será el ingrediente base para nuestra marca. Después definiremos la estrategia para que este valor diferencial se comunique a través de todas las capas de la empresa. Así lo que somos y lo que mostramos estarán alineados y conformarán una imagen coherente.

Para lograr esta coherencia y construir una marca sólida y competitiva es necesario trabajar estas 4 dimensiones:

  • 1. Identidad visual

Es la encargada de transmitir de forma visual aquello que nos define como empresa. Es la faceta más conocida de la marca, la conforman tu logotipo, tipografía, paleta de colores, fotografías, ilustraciones, iconografía.

A este aspecto es al que se le suele dar más importancia pero no es buena idea centrarnos sólo en él ya que un gran logotipo o una gran diseño vacío de contenido no es sostenible en el tiempo ni ayuda a la competitividad del negocio. Igual que la imagen que los demás tienen de ti no depende solo de tu ropa, la de tu empresa no depende del logo o el diseño de la web.

  • 2. Identidad verbal 

Las palabras definen lo que hacemos y sobre todo, cómo lo hacemos. Nos ayudan a conformar la personalidad de la marca; el nombre, el tono de voz, el messaging y la promesa de marca son fundamentales en la expansión de la propuesta de valor de la marca.

  • El nombre nos identifica.
  • El tono nos da carácter (cercano, técnico, desenfadado …).
  • El messaging identifica qué tipo de mensajes vamos a transmitir (podemos ser, por ejemplo, una marca que de consejos y cuide a sus clientes, una que de la información necesaria para cambiar nuestra actitud).
  • La promesa se marca resume en una frase el valor diferencial de nuestro negocio.
  • 3. Actitudes y comportamientos 

Probablemente la menos cuidada de las 4 dimensiones pero la más importante. De poco sirve que te vistas genial, que tengas la mejor dialéctica del mundo si después tus actos no confirman tus palabras.

Si eres una empresa tecnológica que dice estar preocupada por el medio ambiente desarrolla acciones que así lo demuestren. Si vendes cosmética natural, además de que obviamente tus productos deben ser naturales, puedes proponer actividades relacionadas como unos talleres para enseñar los beneficios de los productos naturales. Por supuesto si dices ser cercano, dirígete de esta forma a tus clientes.

  • 4. Entornos 

Por último, pero no menos importante, tenemos el espacio; que puede ser físico y/o virtual. Hoy en día muchos negocios cuentan con ambos, siendo fundamental que se complementen y sean coherentes. El objetivo es que sea cual sea el punto de contacto de tu negocio con tu cliente este siempre viva una experiencia de marca que pueda identificar contigo.

Por supuesto, el entorno ha de ser coherente con los valores y el posicionamiento del negocio. Si eres una empresa tecnológica y desenfadada cuando alguien te visite tiene que recibir esos atributos como primer impacto.

En resumen, 4 dimensiones sobre las que debemos trabajar para que nuestro público objetivo entienda quiénes somos, qué podemos hacer por él y nos elija. Si no trabajamos en todas ellas será más difícil ganarnos un hueco en su corazón.