Cada vez falta menos para que lleguen las tan necesitadas vacaciones (algunos ya están en ello …). Una pausa para recargar pilas y volver con energía renovada. Quizá sea una tara cerebral o una deformación profesional pero no puedo evitar analizar algunos aspectos vacacionales desde la “perspectiva del branding”. Ahí van estas reflexiones:
  • Sobre el concepto “marca ciudad” 

En estos días una de las preguntas más repetidas es ¿dónde te vas de vacaciones?
Ante esta pregunta es curioso como hay destinos que generan sensaciones más o menos parecidas en casi todos los públicos. Evidentemente nunca llueve a gusto de todos y ningún sitio gusta a todo el mundo. Pero es cierto que hay lugares que despiertan sensaciones comunes.

Si hablas de destinos como Venecia o Barcelona, tristemente van “perdiendo sabor”, están muy masificados, su oferta es cada vez menos diferenciada de manera que ya no generan sensaciones diferenciadoras en el público, sino un conglomerado de sensaciones que van desde; cultura, playa, guiris, oferta de batalla, romanticismo, etc. Lo que es una lástima teniendo el encanto y riqueza que tienen ambos destinos en muchos aspectos. Y está claro que en estas ciudades el turismo genera muchos ingresos, pero no sé si es muy sostenible para la ciudad esa llegada masiva de personas.

Cuando hablas de Galicia, muchos recurren al famoso slogan publicitario de hace unos  años “Galicia calidade”. Galicia, al menos por ahora, parece que mantiene su sabor: sabor a mar, a bosques, a buena comida … Si hablas de Islandia está claramente asociado a naturaleza en estado puro.

En estos casos, donde sí hay unos valores diferenciadores, no se debe solo a la calidad del propio destino, sino también a que han sabido gestionar sus valores diferenciales, apostar por un camino claro y comunicarlo siempre de forma coherente.

A las ciudades, les pasa como a las empresas que, a veces, en ese afán por llegar a un número mayor de clientes, abaratan la oferta, apuestan por una vía para llegar a todos los públicos acabando con la diferenciación lo que da como resultado una ciudad masificada que no siempre es cómoda para todos.

  • Sobre Airbnb 

Para bien y para mal Airbnb ha revolucionado el mundo del alojamiento. Una de las empresas líderes en el alquiler de estancias que no dispone ni de una sola habitación. Hace años parecería impensable que te posiciones como marca líder de un producto que no tienes y, sin embargo, ahí está Airbnb. Los usuarios son a su vez el producto. Su diferenciación es la idea de ofrecer experiencias únicas; desde vivir como uno más en el destino que elijas, o en un barca o un castillo. A priori podría parecer que el precio es el principal reclamo pero hoy en día hay más plataformas que ofrecen reservas baratas y Airbnb va muy por delante. La gracia está en que al propietario le permite poner al alcance de todo el mundo su casa y al inquilino alquilar todo tipo de viviendas / experiencias.

  • Sobre los pequeños hoteles rurales

Hablando de alojamiento, Airbnb supone una competencia feroz para todo el sector. Porque además de competir frontalmente al ofrecer también alojamiento rural, dispone de un montón de sustitutivos. Entonces ¿qué salida les queda a los pequeños negocios rurales? Trabajar una experiencia que sea coherente de principio a fin: desde que visitas la web, la respuesta a las consultas, la estancia, el entorno de la casa, el personal … Todo ello debe apostar por el encanto, el trato cercano, ofrecer un servicio ágil, completo y cercano. ¡Qué fácil describirlo con palabras y cuánto trabajo para hacerlo! Pero esa es la vía que les queda: ofrecer una experiencia de marca diferenciada y diferenciadora.

¡Sea cual sea la marca que elijas tú para estas vacaciones, disfruta mucho!